EL EFECTO DEL ALCOHOL EN LA RESPUESTA SEXUAL

 

De entre todas las drogas de abuso, el alcohol es la más popular y ampliamente usada por todo el Mundo,  también es la más integrada en esta sociedad gracias a la fuerte vinculación que tiene con nuestra forma de sociabilizar.

Durante mucho tiempo se ha considerado como un potente facilitador, iniciador y desinhibidor del comportamiento sexual, e incluso ha podido ser usado como “afrodisíaco” en algunas ocasiones. Por todo esto creo que es interesante estar al corriente de los efectos REALES que causa en la respuesta sexual humana y que mucha gente desconoce o pasa por alto.

 

Antes de nada dedicaré una pequeña introducción sobre esta sustancia, para conocerla un poco mejor y cómo actúa.

El alcohol etílico, o etanol, es considerado socioculturalmente como una droga legal institucionalizada, al igual que el tabaco.

Tiene un efecto depresor sobre el Sistema Nervioso Central (SNC), esto quiere decir que reduce la actividad cerebral. Al ser agonista del GABA  (ácido gamma-aminobutírico), un neurotransmisor que inhibe la transmisión del impulso nervioso, tiene como consecuencia una disminución en el flujo de información que va del cerebro a la médula espinal, provocando así una sedación en el cuerpo.

Tiene propiedades amnésicas que hacen olvidar a las personas que la consumen, en altas dosis, sus acciones durante el estado de embriaguez, las llamadas "lagunas temporales"; ya que el efecto depresor en el SNC enlentece el funcionamiento del cerebro para consolidar nuevas memorias.

 

Es importante la cantidad consumida de esta sustancia ya que podemos tener efectos diferentes, aunque no es siempre la regla. Generalmente podemos decir que con dosis pequeñas hay una disminución de la inhibición, ya que empieza a darse el efecto depresor en el Córtex Prefrontal, una región del cerebro involucrada en la toma de decisiones y la inhibición de la conducta, entre otras cosas. Esto es importante a la hora de buscar y mantener relaciones eróticas, ya que por un lado pueden eliminar la timidez o ansiedad para relacionarnos con otras personas, pero también aumenta la probabilidad de mantener relaciones de riesgo, como no usar preservativos, y exponernos a infecciones de transmisión sexual o a embarazos no deseados.

A dosis elevadas de esta sustancia, encontramos un efecto depresor generalizado en el sistema nervioso central y que tiene consecuencias en la respuesta sexual humana. Esta respuesta consta de cinco fases:

1. Fase de deseo sexual  2. Fase de excitación  3. Fase de meseta  4. Fase del orgasmo             5. Fase de resolución

 

El alcohol, como la gran mayoría de las drogas de abuso, interfieren en las fases de Deseo, Excitación y de Orgasmo. Ahora veremos los efectos en cada una de ellas según la cantidad de alcohol en el organismo.

 

Fase de Deseo:

En la primera fase de la respuesta sexual humana, se ha comprobado que a  pequeñas dosis es cierto que se experimenta un aumento del deseo para mantener relaciones sexuales.

 

Fase de Excitación:

La segunda fase, con dosis bajas, puede prolongarse en el tiempo por una disminución en la sensibilidad en todo el cuerpo, especialmente en los órganos genitales por su efecto sedante  mencionado anteriormente.

A dosis más elevadas en las mujeres, se ha comprobado en diversos estudios una disminución de la lubricación y con ello una dificultad para excitarse.

En los hombres aumenta la probabilidad de que se produzca una disfunción eréctil cuando se sobrepasan los 0,5 gr/l de sangre.

La falta de erección, o de una buena erección para mantener una penetración, genera malestar y ansiedad, que además puede generalizarse a otros encuentros sexuales y producir más problemas de este tipo pudiendo originar una disfunción eréctil.

 

Fase de Orgasmo:

Las dosis elevadas de alcohol en sangre provoca que en las mujeres se reduzca el goce y la intensidad del orgasmo, o incluso puede no darse. Se produce un descenso de la vasocongestión genital, que es la que favorece la lubricación, incluso pueden aparecer casos de dispaurenia (dolor durante el coito) por esta falta de lubricación.

En los hombres puede ocasionar el retraso de la eyaculación o incluso su inhibición por su efecto depresor en el sistema nervioso central. En realidad, este retraso en la eyaculación es muy buscado para mantener relaciones sexuales, pero teniendo en cuenta que hay un efecto anestésico, ¿de qué sirve prolongar más la relación si no la disfrutas al 100%?

 

En todos estos casos me he centrado en consumidores ocasionales, no en consumidores crónicos, ya que este tipo de consumo provoca alteraciones en cada órgano y cambios en otros sistemas, como por ejemplo el Endocrino, y tendríamos otras problemáticas.

 

Con todo esto podemos decir que ciertamente, el alcohol nos desinhibe, y aunque es cierto que sí  logra apaciguar los nervios y  la ansiedad que pudiera existir respecto al sexo, lo que no hace es mejorar la respuesta sexual humana, sino empeorarla en muchos aspectos.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Ruth Canchales
Sexóloga y Terapeuta de parejas
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